En estos casos solo falta un paréntesis
para decir que si nos tardamos,
vamos a perder la tierra...
El sentido real de este escrito bisiesto no es la poesía ni mucho menos, tampoco es el exilio y éso es caóticamente grave. No puedo evitar esconderme y querer vivir la experiencia de volver a encontrarme contigo sólo para saber si aún me recuerdas. El reciente 2012 abre los caminos que alguna vez dijeron no separarse nunca más, los días corren como simbólico retorno y yo a veces me pierdo silenciosamente en los recuerdos grises.
Al instante en que te dije que te iba a amar siempre ya te estaba perdiendo. Tú no sabes como ha pasado el tiempo de nuestras vidas "en las últimas noches ya no iban nuestras miradas a preguntarle por el regreso enamorado de aquella voz que nos quedó sonando en el oído como un pájaro eterno", ya cortamos el hilo tenso y yo te sigo amando con tanta fuerza, te amo como siempre, te amo ahora que no estás y te dejaré partir cuando vuelvas a poner el punto final que hoy es invisible.
La soledad de mi cultura y la tortura de los recuerdos hacen que este quiebre sea más soportable, la dictadura de los días me involucra universalmente en un régimen castrado por la falta de amor, por el amor desigual, por esta américa latina tan cálida y tan históricamente ultrajada.
Alguien como tú hace brotar palabras de tempera roja y me hace leer entre tus líneas las letras que me alegran la estadía, pero cariño ¿alguna vez podremos arrancar de la soledad de nuestra cultura?; quise universalmente hacerte feliz, quise formar un mundo cálido de fantasías.
Parece que fue ayer cuando nos amarramos las muñecas creyendo que eramos la mezcla perfecta, hoy solo miro las fotografías de nuestro amor y espero tu regreso sin misterios, solo te espero en el último paradero de la primera región.
Chascón, no olvides lo que ganamos
con letras gigantes en los días de gloria.
